La taquilla inteligente o smart locker limita el acceso solo a personas autorizadas y registra cada movimiento. Esto crea una mayor responsabilidad individual, al facilitar el localizar el último uso de cada activo, lo que reduce pérdidas, extravíos o robos. Así, se evitan compras innecesarias por reposición que generan costes imprevistos, y se ahorra un valioso tiempo de trabajo en buscar herramientas extraviadas. A fin de cuentas, repercusión positiva en la rentabilidad.